La estrongiloidiasis es una infección parasitaria tisular e intestinal provocada por el nematodo Strongyloides stercoralis. Su relevancia clínica reside en su exclusivo ciclo de autoinfección endógena, que faculta al parásito para mantenerse en el organismo humano durante décadas. En personas que inician corticoterapia o biológicos por sospecha autoinmune, la falta de despistaje previo desencadena el temido síndrome de hiperinfección y forma diseminada, con letalidad superior al 60%.
A diferencia de otras geohelmintiasis, Strongyloides stercoralis presenta un ciclo vital complejo. La infección inicial ocurre al penetrar larvas filariformes infectivas a través de la piel intacta. Llegan a los pulmones, ascienden a la laringe y son deglutidas hacia el duodeno y yeyuno, donde las hembras partenogenéticas depositan huevos.
Los huevos liberan larvas rabditiformes. En el tránsito colónico, algunas larvas sufren una metamorfosis prematura transformándose en larvas filariformes dentro del intestino, que atraviesan la mucosa o piel perianal reiniciando el ciclo interno sin salir al exterior. Esto perpetúa la parasitemia indefinidamente a lo largo de décadas.
En huéspedes inmunocompetentes cursa de forma larvada: dispepsia posprandial, dolor epigástrico, diarrea acuosa episódica y astenia.
La larva currens es una erupción serpiginosa eritematosa pruriginosa de avance rápido (5 a 10 cm/h) en glúteos, muslos y abdomen. Analíticamente se aprecia eosinofilia moderada (>500/μL) e IgE elevada, aunque en ancianos o inmunodepresión puede ser falsamente normal.
Ocurre tras recibir corticoides sistémicos o terapias biológicas. Los corticoides estimulan la fertilidad del nematodo y aceleran la transformación larvaria masiva. Millones de larvas perforan la pared intestinal erosionando la mucosa y arrastrando enterobacterias (E. coli, Klebsiella) a la sangre, causando íleo paralítico, hemorragia alveolar, meningitis bacteriana de repetición y shock séptico con mortalidad de 60-80%.
El examen coproparasitario rutinario directo detecta menos del 30% de casos. La prueba de primera línea es la serología ELISA IgG (sensibilidad >90%). En microbiología se requiere la recogida de 3 muestras de heces procesadas mediante método de Baermann o cultivo en placa de agar nutritivo (Koga), además de PCR fecal en unidades CSUR de medicina tropical.
El fármaco de elección es la ivermectina oral a dosis de 200 mcg/kg en ayunas, en dosis única o dos días consecutivos, logrando curación >95%. En hiperinfección se administra diariamente hasta 14 días tras aclaramiento larvario. Consulta la ficha de <a href="/enfermedades/estrongiloidiasis/">estrongiloidiasis en el catálogo CIE-10/ORPHA</a> y solicita orientación en la <a href="/" title="Asociación de Pacientes Sin Diagnóstico">asociación de pacientes sin diagnóstico</a>.
Identificar antecedentes de estancia en áreas endémicas (Latinoamérica, África, Sudeste asiático o campo mediterráneo) y eosinofilia mantenida.
Petición serológica de alta sensibilidad antes de iniciar corticoides o inmunosupresores.
Recogida de tres muestras de heces consecutivas para confirmación parasitológica.
Administración supervisada con estómago vacío y soporte clínico según gravedad.
Comprobación del descenso progresivo de anticuerpos y normalización de eosinófilos.
Porque posee un ciclo de autoinfección interna continua donde nuevas generaciones de larvas reinfectan al propio hospedador sin salir al exterior.
Provocan una multiplicación larvaria explosiva (hiperinfección) con perforación intestinal y sepsis bacteriana de extrema gravedad.
No. La expulsión de larvas es baja; se requiere serología ELISA combinada con cultivo en agar o método de Baermann.
Está financiada por el SNS y disponible bajo receta médica hospitalaria o comunitaria autorizada por la AEMPS.